REFLEXION

PUEDEN ACUSARME DE HABER FRACASADO; PERO NUNCA DE NO HABERLO INTENTADO

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martes, 12 de octubre de 2010

HIPOCRESIAS, MENTIRAS Y CHARLATANERIAS SOBRE CUBA

Practicad y guarda cuanto os dicen,
pero no obréis según ellos/as hacen, porque
predican y no practican.
Mateo 23:3

Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad
cada uno/a con su prójimo/a; porque somos miembros
los/as unos/as de los/as otros/as.
(Efesios 4:25)

La gente charlatana son los hombres y mujeres
más discretos/as: hablan y hablan y no dicen nada.
Alfred d' Houdetot

El otro estandarte lo es la credibilidad e intenciones de quienes ejercen la crítica. Si volvemos de nuevo a la narrativa de Mateo (23:8) al comienzo del escrito podemos notar cuando el compañero Jesús levanta su crítica diciéndoles que predican y no practican. Definitivamente la persona o las instituciones hipócritas tienen un serio problema delante de la humanidad y muy en particular delante de nuestra Diosa porque no aplican en su vida lo que están enseñando. Por su historial terrorista y de violación de derechos humanos ni el gobierno de Estados Unidos ni el liderato charlatán del exilio cubano tienen moral para levantar críticas a la revolución cubana.

La última de estos estándares lo es el poder descubrir las motivaciones que puedan tener personas y o grupos o gobiernos para levantar criticas. Yo mismo he levantado críticas contra algunas cosas que no estoy de acuerdo que han sucedido dentro de la revolución cubana. Yo parto del principio que nadie ni nada es perfecto, somos seres humanos, cometemos errores y en algunas ocasiones herimos a las personas que mas queremos. Este es el ejercicio de la crítica y la autocritica. Sin embargo, dentro de estas contradicciones humanas debemos de saber identificar si estamos lidiando con una situación permeada de sinceridad y humildad para reconocer los errores o si estamos de frente a una situación de hipocresías, mentiras y/o charlatanería. De nuevo, yo nunca he creído que Cuba es el paraíso, pero tampoco creo que sea el infierno. No es un secreto que las críticas, desinformación y terrorismo mediático orquestado en estos momentos contra la revolución cubana no responden a la preocupación por los derechos humanos, el respeto hacia la disidencia política o hacia la vida, sino más bien es una campaña política para ponerles a la defensiva, satanizar el socialismo, glorificar el capitalismo, criminalizar la revolución popular, coartar la libertad de expresión, no propiciar el diálogo sino mas bien el odio entre quienes viven en Cuba y quienes viven en el exterior; y continuar aislando la experiencia cubana de liberación que es un ejemplo para el resto del mundo, muy en particular America Latina y mas específico para mi patria Puerto Rico, quien todavía vive bajo el yugo del colonialismo de Estados Unidos.


¿Cuál es entonces la meta con esta campaña de hipocresías, mentiras y charlatanerías? Lo que se persigue es la eterna y engañada idea de derrocar el gobierno revolucionario a través de un programa de acción encubierta la cual dio comienzo el 17 de marzo de 1960 bajo el presidente de Estados Unidos, Dwight David Eisenhower. Es por esto que tanto el gobierno de Estados Unidos como el exilio cubano charlatán carecen de credibilidad y de apoyo popular. Y es por esto que de nuevo la revolución cubana triunfará porque fue, es y seguirá siendo una transgresión de paz con justicia con apoyo popular.

Dentro de este contexto reflexivo de hipocresías, mentiras y charlatanerías hay además a mi juicio cuatro realidades muy dolorosas dentro de lo que podemos identificar como la política externa del gobierno de Estados Unidos, la cual muy convenientemente el liderato charlatán del exilio cubano asimismo predica.

Una es que se caracteriza por definir la manera en que se realizarán las relaciones con las naciones extranjeras. La mayor parte de las veces son relaciones impuestas que se especializan por ser desiguales, oportunistas e ilegales. De esto Cuba se liberó y no se lo perdonan.

Otra realidad dolorosa de esta política externa es que la misma está cimentada dentro del entorno de que el gobierno de Estados Unidos todavía mantiene control político, militar, cultural y económico en el mundo, por lo tanto, esta política externa es muy influyente. Este es el asunto del pez grande comiéndose al pez pequeño. De esta manera, esta política externa está fundada dentro de la doctrina del manifiesto divino, donde creen erróneamente que tienen un mandato divino de vigilar, supervisar y controlar al resto del mundo. De aquí justifican su colonialismo místico e imperialismo piadoso al declarase policías del mundo.

Por último, en la mayoría de los casos el pueblo de Estados Unidos –quien vive sumergido en un analfabetismo funcional; sufre de miopía política; carece de conciencia crítica que le impide cuestionar; y sufre de atosigamiento existencial que le produce la creencia errónea de que nada se puede hacer para cambiar la situación- desconoce la manera en que su gobierno funciona dentro y fuera del país. De aquí la necesidad de siempre buscar a un chivo expiatorio para que cargue con la culpa.

En cualquiera de estas cuatro realidades siempre vamos a ver que esta política externa no está fundamentada en construir relaciones de respeto e igualdad o de proteger adecuadamente a los/as seres vivientes y lo ecológico, sino más bien, la misma está organizada para beneficiar a unas personas y/o corporaciones en particulares. Esto en la mayor parte de los casos, se ha cimentado dentro de cinismo que se caracteriza por la hipocresía, la mentira y la charlatanería. Por supuesto, esta hipocresía, mentira y charlatanería nunca ha surgido como accidente, siempre ha sido muy bien calculada basada en el control cultural, ideológico y jurídico que deje como resultado una hegemonía a través de la construcción de una consciencia popular o colectiva del sometimiento. De aquí la necesidad de responder con una militancia holística que incluya todo tipo de activismo social, político, económico, laboral, estudiantil, género, espiritual, etc. hacia una descolonización.

Un ejemplo para concluir ilustrando todo esto lo es el terremoto en el hermano pueblo de Haiti y la comparación entre la respuesta del gobierno de Cuba y la del gobierno de Estados Unidos para con este pueblo. Muy bien lo describió el compañero y hermano Fidel Castro cuando dijo en unas de sus reflexiones: la pequeña isla sometida al injusto bloqueo no sólo tiene un sistema de salud infinitamente mejor que el de los ricos Estados Unidos, sino que además lo utiliza para aliviar la miseria de los demás pueblos. Es por esto que Estados Unidos respondió con militares y Cuba con personal médico. Es por esto que el personal médico de Estados Unidos ya se retiró y el de Cuba se quedó. Esto a mi juicio, es un compromiso, respeto, y preservación de la vida y los derechos humanos. En esta revolución no se comercializa con la vida. Esta revolución “atea” tiene contacto directo con Dios y la preservación de su creación y destruye el “In God we trust” capitalista que se caracteriza por la hipocresía, mentira y charlatanería. Esto es encarnar la paz con justicia.

P. Luis Barrios
Iglesia de Santa María
New York, New York
lbarrios@jjay.cuny.edu
10 de abril de 2010

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