REFLEXION

PUEDEN ACUSARME DE HABER FRACASADO; PERO NUNCA DE NO HABERLO INTENTADO

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martes, 17 de noviembre de 2009

LA MODERNA ESCLAVITUD

De la servidumbre moderna

Capítulo I: Epígrafe


“Mi optimismo está basado en la certeza de que esta civilización está por derrumbarse.
Mi pesimismo, en todo lo que hace por arrastrarnos en su caída.”


Capítulo II: La servidumbre voluntaria


“Es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos.”
El Rey Lear, Acto IV, escena primera, William Shakespeare

La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria, consentida por la muchedumbre de esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a quienes deberán servir. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, solo que no lo sabe o más bien, no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.
He ahí la pesadilla de los esclavos modernos que no aspiran sino a ser llevados por la danza macabra del sistema de la alienación.
La opresión se moderniza expandiendo por todas partes las formas de mistificación que permiten ocultar nuestra condición de esclavos.
Mostrar la realidad tal como es y no tal como la presenta el poder, constituye la
subversión más genuina.
Sólo la verdad es revolucionaria.


Capítulo III: La planeación territorial y la vivienda


“El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el
capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe
ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.”
Guy Debord, La Sociedad del Espectaculo.


A medida que construyen su mundo con la fuerza alienada de su trabajo, el
decorado de este mundo se vuelve la cárcel donde tendrán que vivir. Un mundo sórdido, sin sabor ni olor, que lleva en sí la miseria del modo de producción dominante.
Este decorado está en permanente construcción, nada en él es constante. La
remodelación continua del espacio que nos rodea está justificada por la amnesia generalizada y la inseguridad con las que tienen que vivir sus habitantes. Se trata de cambiarlo todo a la imagen del sistema: el mundo se vuelve como una fábrica, cada vez más sucio y ruidoso.
Cada parcela de este mundo es propiedad de un Estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las cercas, de las barreras y de las fronteras. Son las marcas visibles de esa separación que lo invade todo.
Pero al mismo tiempo, la unificación del espacio, según los intereses de la cultura mercantil, es el gran objetivo de nuestra triste época. El mundo debe convertirse en una inmensa autopista, absolutamente eficiente, para facilitar el transporte de las mercancías.
Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido.
La concentración inhumana de esa masa de esclavos es fiel reflejo de su vida: se asemeja a las jaulas, a las cárceles, a las cavernas. Pero a diferencia del esclavo o del prisionero, el explotado de la época moderna debe pagar por su jaula.
“Pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal.”
Antonin Artau


Capítulo IV: La mercancía


“A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata.
Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y
reticencias teológicas.”
Karl Marx, El Capital, capítulo I, libro 4.


En este estrecho y lúgubre espacio en donde vive, el esclavo acumula las mercancías, que según los mensajes publicitarios omnipresentes, deberán traerle la felicidad y la plenitud. Pero entre más acumula mercancías, más se aleja de él la posibilidad de acceder un día a la felicidad.
“De qué le sirve al hombre poseerlo todo, si a cambio pierde su alma.”
El Evangelio según San Marcos 8, 36
La mercancía, ideológica por esencia, despoja de su trabajo al que la produce y
despoja de su vida al que la consume. En el sistema económico dominante, ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. Es así como, de manera periódica, surgen nuevas necesidades consideradas vitales por la inmensa mayoría de la población: primero fue el radio, luego el carro, el televisor, el computador y ahora el celular.
Todas estas mercancías, distribuidas masivamente en un corto lapso de tiempo, modifican en profundidad las relaciones humanas: sirven por un lado para aislar a los hombres un poco más de sus semejantes y por otro, para difundir los mensajes dominantes del sistema. “Las cosas que poseemos terminan por poseernos.”


Capitulo V: La alimentación


“Lo que es comida para unos, es veneno para otros.”
Paracelso


Pero es cuando se alimenta que el esclavo moderno ilustra mejor el estado de
decadencia en que se encuentra. Disponiendo cada vez de menos tiempo para preparar la comida que ingiere, se ve reducido a consumir a la carrera lo que la industria agroquímica produce. Erra por los supermercados en busca de los ersatz que la sociedad de la falsa abundancia consiente en darle. Su elección no es más que una ilusión. La abundancia de los productos alimentarios no disimula sino su degradación y su falsificación. No son otra cosa que organismos genéticamente modificados, una mezcla de colorantes y conservantes, de pesticidas, de hormonas y de otros tantos inventos de la modernidad. El placer inmediato es la regla del modo de alimentación dominante, así como la de todas las formas de consumo.
Y las consecuencias que ilustran esta manera de alimentarse se ven por todas partes.
Pero es frente a la indigencia de la mayoría que el hombre occidental se regocija de su posición y de su consumo frenético. Por tanto, la miseria está dondequiera que reine la sociedad mercantil totalitaria. La escasez es el revés de la moneda de la falsa abundancia.
Aunque la producción agroquímica es suficiente para alimentar a la totalidad de la población, en un sistema que hace de la desigualdad un criterio de progreso, el hambre no deberá desaparecer jamás.
“Ellos están convencidos de que el hombre, especie pecadora por excelencia, domina la creación. Como si todas las demás criaturas no hubieran sido creadas sino para servirles de comida, de pieles, para ser martirizadas y exterminadas.”
Isaac Bashevis Singer
La otra consecuencia de la falsa abundancia alimentaria es la multiplicación de las fábricas de concentración y el exterminio bárbaro y a gran escala de las especies que sirven para alimentar a los esclavos. Esta es la esencia misma del modo de producción dominante.
La vida y la humanidad no resisten más ante el afán de lucro de unos cuantos.


Capítulo VI: La destrucción del medio ambiente


“Qué triste es pensar que la naturaleza habla y que el género humano no la escucha.”
Victor Hugo


El pillaje de los recursos del planeta, la abundante producción de energía o de mercancías, los residuos y los desechos del consumo ostentoso hipotecan las posibilidades de supervivencia de nuestra tierra y de las especies que la pueblan. Pero para darle paso al capitalismo salvaje, el crecimiento no deberá parar jamás. Hay que producir, producir y volver a producir cada vez más.
Y son los mismos que contaminan quienes se presentan hoy en día como los salvadores del planeta. Esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas multinacionales, intentan convencernos de que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Y mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar el medio ambiente y nuestro espíritu. Esas pobres tesis seudoecológicas son repetidas por todos los políticos corruptos que necesitan eslóganes publicitarios. Pero se cuidan bien de no proponer un cambio radical en el sistema de producción. Se trata, como siempre, de cambiar algunos detalles para que lo esencial siga siendo igual.


Capítulo VII: El trabajo


“Trabajo, del latín tri palium “tres palos”, instrumento de tortura.”


Para entrar en la ronda del consumo frenético, hay que tener dinero y para tenerlo, hay que trabajar, es decir, venderse. El sistema dominante ha hecho del trabajo su principal valor, y los esclavos deben trabajar cada vez más para pagar a crédito su vida miserable. Se agotan en el trabajo, pierden con él la mayor parte de su fuerza vital y tienen que soportar las peores humillaciones. Pasan toda su vida haciendo una actividad extenuante y molesta para el beneficio de unos cuantos. La invención del desempleo moderno tiene como propósito asustarlos y hacerles agradecer sin cesar la generosidad del poder.
¿Qué harían sin esta tortura que es el trabajo? Son estas actividades alienantes las que nos presentan como una liberación. ¡Qué mezquindad y qué desdicha! Siempre apresurado por el cronómetro o el látigo, cada gesto de los esclavos está calculado a fin de aumentar la productividad. La organización científica del trabajo constituye la esencia misma de la desposesión de los trabajadores, del fruto de su trabajo y del tiempo que pasan en la producción automática de las mercancías o de los servicios. La actividad del trabajador se confunde con el de una máquina en las fábricas, o con el de un computador en las oficinas. El tiempo pagado no se recupera jamás.
De esta manera, a cada empleado se le asigna un trabajo repetitivo, ya sea intelectual o físico. Él es un especialista en su área de producción. Esta especialización se reproduce a escala planetaria en el marco de la división internacional del trabajo. Se concibe en Occidente, se produce en Asía, se muere en África.


Capítulo VIII: La colonización de todos los sectores de la vida


“El hombre entero está condicionado al comportamiento productivo por la organización del trabajo, y fuera de la fábrica, mantiene la misma piel y la misma cabeza.”
Christophe Dejours


A medida que el sistema de producción coloniza todos los sectores de la vida, el esclavo moderno, no conforme con su servidumbre en el trabajo, sigue desperdiciando su tiempo en las actividades de esparcimiento y las vacaciones planificadas. Ningún momento de su vida escapa al dominio del sistema. Cada instante de su vida ha sido invadido. Es un esclavo de tiempo completo.


Capítulo IX: la medicina mercantil


“La medicina hace morir más lentamente.”
Plutarco


La degradación generalizada de su medio ambiente, del aire que respira, y de la comida que consume; el stress de sus condiciones laborales y de la totalidad de su vida social son el origen de las nuevas enfermedades del esclavo moderno. Su condición servil es una enfermedad para la cual no existirá jamás ninguna medicina. Sólo la completa liberación de la condición en la que se encuentra, puede permitirle al esclavo moderno reponerse de su sufrimiento.
La medicina occidental no conoce sino un remedio contra los males que sufren los esclavos modernos: la mutilación. Es a base de cirugías, de antibióticos o de quimioterapia que se trata a los pacientes de la medicina mercantil. Nunca se ataca el origen del mal sino sus consecuencias, porque la búsqueda de las causas nos conduciría inevitablemente a la condenación implacable de la organización social en su totalidad.
Así como el sistema actual ha convertido cada elemento de nuestro mundo en una simple mercancía, también ha hecho de nuestro cuerpo una mercancía, un objeto de estudio y experimentación para los seudo-sabios de la medicina mercantil y de la biología molecular. Los amos del mundo ya están a punto de patentar todo lo viviente. La secuencia completa del ADN del genoma humano es el punto de partida de una nueva estrategia puesta en marcha por el poder. La decodificación genética no tiene otra finalidad que la de ampliar considerablemente las formas de dominación y de control.
Como tantas otras cosas, nuestro cuerpo ya no nos pertenece


Capitulo X: la obediencia como segunda naturaleza


“A fuerza de obedecer se obtienen reflejos de sumisión.”
Anónimo


Lo mejor de su vida se le escurre por los dedos, pero él continúa porque tiene la costumbre de obedecer desde siempre. La obediencia se ha convertido en su segunda naturaleza. Obedece sin saber por qué, simplemente porque sabe que tiene que obedecer.
Obedecer, producir y consumir, he ahí el tríptico que domina su vida. Obedece a sus padres, a sus profesores y a sus patrones, a sus propietarios y a sus mercaderes. Obedece a la ley y a las fuerzas del orden, obedece a todos los poderes porque no sabe hacer otra cosa.
No hay nada que lo asuste más que la desobediencia, porque la desobediencia es el riesgo, la aventura, el cambio. Así como el niño entra en pánico apenas pierde de vista a sus padres, el esclavo moderno se siente desorientado sin el poder que lo ha creado. Por eso,continúa obedeciendo.
El miedo ha hecho de nosotros unos esclavos y nos mantiene en esa condición. Nos inclinamos ante los amos del mundo; aceptamos esta vida de humillaciones y de miseria, solamente por temor.
Sin embargo, nosotros disponemos de la fuerza numérica frente a la minoría que gobierna. Su fuerza no la obtienen de su policía sino de nuestro consentimiento.
Justificamos nuestra cobardía al enfrentamiento legítimo contra las fuerzas que nos oprimen con un discurso lleno de humanismo moralizador. El rechazo a la violencia revolucionaria está anclado en los espíritus de aquellos que se oponen al sistema defendiendo unos valores que el mismo sistema les ha enseñado.
Pero cuando se trata de conservar su hegemonía, el poder no vacila nunca en utilizarla violencia.


Capitulo XI: represión y vigilancia


“Bajo un gobierno que aprisiona injustamente, el lugar del hombre justo es también en
prisión.”
Henry David Thoreau, La Desobediencia Civil.


Sin embargo, existen algunos individuos que escapan al control de las conciencias, pero están bajo vigilancia. Todo acto de rebelión o de resistencia es asimilado como una actividad desviada o terrorista. La libertad no existe sino para aquellos que defienden los imperativos mercantiles. A partir de ahora, la verdadera oposición al sistema dominante es totalmente clandestina. Contra esos opositores, la represión es la regla vigente. Y el silencio de la mayoría de los esclavos frente a esta represión es justificada por el propósito mediático y político de negar el conflicto que existe en la sociedad real.


Capítulo XII: El dinero


“Y aquello que hicimos antes por el amor de Dios, lo hacemos ahora por el amor al dinero, es decir, por amor a aquello que da la sensación más elevada de poder y la buena conciencia.”
Aurora, Nietzsche


Como todos los seres oprimidos de la historia, el esclavo moderno necesita de su mística y de su dios para anestesiar el mal que le atormenta y el sufrimiento que le agobia.
Pero este nuevo dios, a quien entregó su alma, no es más que la nada. Un trozo de papel, un número que tiene sentido solo porque todos han decidido dárselo. Es por este nuevo dios que estudia, trabaja, riñe y se vende. Es por este nuevo dios que ha abandonado sus valores y está dispuesto a hacer lo que sea. Él cree que entre más plata posea más se librará de la coacción que lo sujeta. Como si la posesión fuera de la mano de la libertad. La liberación es una ascesis que proviene del dominio de sí mismo; un deseo y una voluntad de actuar. Está en el ser y no en el tener. Pero hay que decidirse a no servir ni obedecer más. Falta ser capaz de romper con unos hábitos que nadie, al parecer, osa poner en tela de juicio.


Capitulo XIII: No hay alternativa a la organización social dominante


Acta est fabula
El juego terminó


Ahora bien, el esclavo moderno está convencido de que no existe alternativa a la organización del mundo presente. Se ha resignado a esta vida porque piensa que no puede haber otra. Es ahí en donde reside la fuerza de la dominación presente: hacer creer que este sistema que ha colonizado toda la superficie de la Tierra es el fin de la historia. Ha convencido a la clase dominada que adaptarse a su ideología equivale a adaptarse al mundo tal como es y tal como ha sido siempre. Soñar con otro mundo se ha convertido en un crimen condenado al unísono por los medios y por todos los poderes. El criminal es en
realidad aquel que contribuye, consciente o no, a la demencia de la organización social dominante. No hay locura más grande que la del sistema presente.


Capítulo XIV: La imagen


“Pero, sabed, oh rey, que no adoraremos a tus dioses ni nos arrodillaremos ante la imagen
de oro.”
Antiguo Testamento, Daniel 3:18


Ante la devastación del mundo real, es necesario para el sistema colonizar la conciencia de los esclavos. Es por eso que el sistema dominante ha decidido enfocarse en la disuasión que, desde la más pequeña edad, cumple el papel preponderante en la formación de los esclavos. Ellos deben olvidar su condición servil, su prisión y su vida miserable.
Basta con ver esa muchedumbre hipnótica, conectada a las pantallas que acompañan su vida cotidiana. Ellos disfrazan su insatisfacción permanente con el reflejo manipulado de una vida soñada, hecha de dinero, de gloria y de aventura. Pero sus sueños son tan lamentables como su vida miserable.
Hay imágenes para todo y para todos. Esas imágenes llevan en sí el mensaje
ideológico de la sociedad moderna y sirven de instrumento de unificación y de propaganda.
Se multiplican a medida que el hombre es despojado de su mundo y de su vida. Es el niño el primer blanco de esas imágenes. Hay que volverlos estúpidos y extirparles toda forma de reflexión y de crítica. Todo ello se hace, claro está, con la desconcertante complicidad de sus padres, quienes han desistido ante el impacto de los medios modernos de comunicación.
Ellos mismos compran todas las mercancías necesarias para la esclavización de su progenie. Se desentienden de la educación de sus hijos y se la dejan al sistema del embrutecimiento y de la mediocridad.
Hay imágenes para todas las edades y para todas las clases sociales. Los esclavos modernos confunden esas imágenes con la cultura y, a veces, con el arte. Se recurre constantemente a los instintos más bajos para vender cualquier mercancía. Y es la mujer, doblemente esclava en la sociedad presente, la que paga el precio más alto.
Ella es presentada como simple objeto de consumo. La rebelión ha sido también reducida a una imagen desprovista de su potencial subversivo. La imagen sigue siendo la forma de comunicación más directa y más eficaz: crea modelos, embrutece a las masas, les miente, les infunde frustraciones y les insufla la ideología mercantil. Se trata, pues, una vez más y como siempre, del mismo objetivo: vender, modelos de vida o productos, comportamientos o mercancías, vender no importa qué, pero vender.


Capitulo XV: El entretenimiento

“La televisión embrutece a los que la miran, no a los que la hacen.”
Patrick Poivre d’Arvor

Esos pobres hombres se divierten, pero ese divertimiento no sirve más que para distraerlos del auténtico mal que los acosa. Han dejado que hicieran de su vida cualquier cosa y fingen sentirse orgullosos de ello. Intentan lucir satisfechos pero nadie les cree; ni ante al frío reflejo del espejo, alcanzan a engañarse. Pierden su tiempo delante de unos imbéciles que los hacen reír o cantar, soñar o llorar.
A través del deporte mediático, se representa el éxito y el fracaso, el esfuerzo y las victorias que el esclavo moderno ha dejado de vivir en carne propia. Su insatisfacción lo incita a vivir por encargo frente a su aparato de televisión. Mientras que los emperadores de la Antigua Roma compraban la sumisión del pueblo con pan y circo, hoy en día, es con divertimientos y consumo del vacío que se compra el silencio de los esclavos.


Capitulo XVI: El lenguaje


“Uno cree que domina las palabras, pero son las palabras las que lo dominan a uno.” Alain Rey


El control de las conciencias es el resultado de la utilización viciada del lenguaje por la clase económica y socialmente dominante. Siendo el dueño de todos los medios de comunicación, el poder difunde la ideología mercantil a través de la definición fija, parcial y amañada que le atribuye a las palabras.
Las palabras son presentadas como si fueran neutras y su definición como evidente. Controladas por el poder, designan siempre una cosa muy distinta a la vida real. Es ante todo un lenguaje de la resignación y de la impotencia, el lenguaje de la aceptación pasiva de las cosas tal como son y tal como deben permanecer. Las palabras actúan por cuenta de la organización dominante de la vida y el hecho mismo de utilizar el lenguaje del poder, nos condena a la impotencia.
El problema del lenguaje es el punto esencial de la lucha por la emancipación
humana. No es una forma de dominación que se añada a otra sino que es el centro mismo del proyecto de sometimiento del sistema mercantil totalitario.
Es a través de la reapropiación del lenguaje y, por tanto, de la comunicación real entre las personas, que surge de nuevo la posibilidad de un cambio radical. Es en este sentido que el proyecto revolucionario converge con el proyecto poético. En la efervescencia popular, la palabra hablada es re-aprendida y reinventada por extensos grupos. La espontaneidad creativa se encuentra en cada uno y nos une a todos.


Capitulo XVII: La ilusión del voto y la democracia parlamentaria


“Votar es abdicar.”
Elysée Reclus


No obstante, los esclavos modernos se sienten todavía ciudadanos. Creen votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos, como si aún pudieran elegir. Pero, cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental, entre la socialdemocracia y la derecha populista en Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el Reino Unido? No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil. Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupara los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia.
La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa.
Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el dialogo permanente sobre la organización de la vida en común. La forma representativa y parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al simple derecho de votar; es decir, a nada. Escoger entre gris claro y gris oscuro no es una elección verdadera.
Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendía izquierda social demócrata.
No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo. Es tiránico por naturaleza, sea ejercido por un rey, un dictador o un presidente electo. La única diferencia en el caso de la “democracia” parlamentaria es que los esclavos tienen la ilusión de elegir ellos mismos al amo que deberán servir. El voto los ha hecho cómplices de la tiranía que los oprime. Ellos no son esclavos porque existen amos, sino que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos.


Capitulo XVIII: El sistema mercantil totalitario


“La naturaleza no creó amos ni esclavos, yo no quiero dar ni recibir leyes.”
Denis Diderot


El sistema dominante se define entonces por la omnipresencia de su ideología
mercantil. Ocupa a la vez todos los espacios y todos los sectores de la vida. No profesa más que: produce, vende, consume, acumula. Ha reducido todas las relaciones humanas a unas parcas relaciones mercantiles, y considera que nuestro planeta es una simple mercancía. La función que nos asigna es el trabajo servil. El único derecho que reconoce es el derecho a la propiedad privada. Al único dios que rinde culto es al dinero.
El monopolio de la apariencia es total. Solo aparecen los hombres y los discursos favorables a la ideología dominante. La crítica de este mundo se ahoga en el mar mediático que determina qué está bien y qué está mal, lo que se puede y lo que no se puede ver.
Omnipresencia de la ideología, culto al dinero, monopolio de la apariencia, partido único disfrazado de pluralismo parlamentario, ausencia de una oposición visible, represión en todas sus formas, voluntad de transformar al hombre y al mundo: He ahí la verdadera cara del totalitarismo moderno que ellos llaman “democracia liberal”, pero que es hora de llamar por su verdadero nombre: el sistema mercantil totalitario.
El hombre, la sociedad y todo nuestro planeta están al servicio de esta ideología. El sistema mercantil totalitario ha logrado lo que ningún otro totalitarismo había podido: ocupar cada resquicio del planeta. Hoy en día, ninguna forma de exilio es posible.


Capitulo XIX: Perspectivas


A medida que la opresión se expande por todos los sectores de la vida, la rebelión toma el aspecto de una guerra social. Los motines renacen y anuncian que la revolución está por llegar.
La destrucción de la sociedad mercantil totalitaria no es un asunto de opinión, es una necesidad absoluta en un mundo que se sabe condenado. Ya que el poder está en todas partes, es por todas partes y por todo el tiempo que hay que combatirlo.
La reinvención del lenguaje, el trastorno permanente de la vida cotidiana, la
desobediencia y la resistencia son las palabras claves de la rebelión contra el orden establecido. Pero para que de esta rebelión surja una revolución hay que encaminar las subjetividades a un frente común.
Es en la unidad de todas las fuerzas revolucionarias que hay que obrar. Esta no se puede conseguir más que siendo conscientes de nuestros fracasos pasados: ni el reformismo estéril ni la burocracia totalitaria pueden ser una solución para nuestra inconformidad. Se trata de inventar nuevas formas de organización y de lucha.
La autogestión en las empresas y la democracia directa a escala comunal constituyen las bases de esta nueva organización que debe ser anti-jerárquica, tanto en la forma como en el contenido.
Al poder no hay que conquistarlo, hay que destruirlo.


Capitulo XX: Epílogo


“Caballeros, el tiempo de la vida es muy corto…
Si vivimos, vivimos para hollar cabezas de reyes.”
Enrique IV, Acto V, escena 2, William Shakespeare

viernes, 6 de noviembre de 2009

ACERCA DE LOS PARTIDOS POLITICOS

Cada vez se sustenta más mi tesis, elaborada hace ya unos 25 años, de que los partidos políticos, tal cual los conocimos y cuyos cadáveres se niegan a desaparecer, deberían estar en donde pertenecen, en una vidriera del museo de la historia. Con una leyenda donde conste el agradecimiento de la humanidad toda a los servicios prestados mientras fueron imprescindibles para que la masa se organizara políticamente en defensa de sus derechos y/o para conseguir hacerse del poder real. Pero la HISTORIA es pura dinámica de cambio y lo que hasta ayer era imprescindible puede ser hoy obsoleto y mañana contraproducente. Y los partidos políticos no son la excepción. Los hechos lo confirman tozudamente y no hay peor ciego que el que no quiere ver. La patética historieta del fa lo confirma plenamente. De ser, o decir que era, un partido de izquierda, capaz de realizar los cambios anhelados para la sociedad oriental, (no voy a hablar de REVOLUCION porque esa camiseta siempre le quedó grande), pasó a ser un partido más, burgués como el que más, preocupado más por las migajas del queso que la burguesía “generosamente” les tira al piso con desdén, y por ocupar algún que otro silloncito desvencijado que les de chapa de políticos en el abyecto y tradicional significado del término, que por cumplir con su cacareada función histórica. Y que me perdonen los frenteamplistas que aún hoy siguen creyendo honesta y sinceramente en toda esa verseada. Que los hay. Muchos y valiosos compañeros, capaces de hasta ofrendar su vida, lo cual ya ha quedado demostrado. Pero no puede un noble sentimiento opacar la razón y el análisis objetivo de las cosas. Basta observar la realidad cruda y sin anteojos de diversos colores. Y ponerse a trabajar buscando crear la organización que vuelva a nuclear a la masa desposeída políticamente para dar la batalla que hoy los partidos no están dispuestos a dar, entrampados y cooptados por el sistema. Del mismo modo y con la misma intensidad mediante la cual esos partidos fueron creados en el periodo histórico adecuado. Como ven, no estoy proponiendo el fin de la historia, argumento que usan normalmente cuando expongo esa idea. No estoy diciendo: los partidos no pueden realizar los cambios, vámonos a casa a tomar unos mates con la patrona o a jugar un truco en el boliche del barrio, pues ya no hay nada que hacer, y cada tanto, cuando nos pidan un voto se lo damos y que siga la joda. Muy por el contrario ahora es cuando hay que redoblar esfuerzo y exprimirse el seso para crear esa organización, y aprovechar el momento de crisis para que pueda nacer con solo los inconvenientes del parto natural.

SI DE PANDEMIAS HABLA,MOS...

Nuestra historia parece estar signada desde siempre por algún Pepe. Empezando por Don Pepe Artigas, (todos de pie). Sigue don Pepe Batlle, (mis respetos), que quizás lo único grave que le podríamos achacar fue la nefasta parentela que nos legó. Luego el Pepe Schiaffino, uno de los artífices de la gesta de Maracaná, hecha a pura fe, garra y tesón. Jugador que traspolado a nuestros días, no alcanzaría el PBI de toda Europa para pagarlo. Sin olvidarnos del Pepe Guerra, que junto a Braulio, ayudó a mantener viva la llamita de la esperanza con su canto, en la aciaga noche de la dictadura militar. Y tal como van las cosas parece que entraríamos en la era de otro Pepe. El inefable Pepe Mujica.
Los Pepes anteriores, cada uno figura señera en lo suyo. Artigas en su lucha liberadora, tronchada por las intrigas de la lumpenburguesía naciente del Río de la Plata y la traición de algunos de sus lugartenientes.
Batlle el precursor que con sus ideas de avanzada para la época y el lugar sentó las bases de lo que fue llamada luego “la Suiza de América” , y que sus seguidores, parentela incluida, convirtieron con el mismo ahínco en la república bananera de hoy, (mal que nos pese ), encima sin bananas propias.
Schiaffino y Guerra, cada uno en su ámbito propio, futbol y arte criollo, levantando en alto el estandarte y proclamando al mundo que somos pocos pero bien montados.
Nos queda el actual. ¿Podremos algún día escribir un panegírico similar de su obra dentro de la sociedad?. Personalmente pienso que no. Por sus actitudes y sus palabras. Porque su lema “como te digo una cosa te digo la otra”, termina siendo ni una cosa ni la otra. Porque en su pragmatismo, eufemismo que se usa para ocultar principios traicionados, prefiere mantener contenta a la lumpenburguesía vernácula, lacayo incondicional del imperio, que luchar en serio por la justicia social. Es necesario aclarar que el análisis no va dirigido a Mujica persona, a quien respeto a pesar de las disidencias, sino contra el Mujica político actor preponderante en la política actual del país. Y aunque suene a paradoja , deseo verlo como el futuro Presidente. Un poco por aquello del mal menor. De blancos y colorados podría decir con el filósofo A, Yupanqui “de esos oscuros caminos yo ya tengo la experencia”. Y otro poco con la esperanza de que el pueblo con otro gobierno de esta lavada y vaciada de contenido “izquierda”, comience a tomar conciencia de que está instalado de hecho un sistema de partido único, (el de la burguesía), donde cada “partido” no es más que un sublema que esa burguesía maneja a voluntad creando la falsa imagen de una democracia que no es más que otra forma de dictadura.

LOS PEPES Y LA HISTORIA

Nuestra historia parece estar signada desde siempre por algún Pepe. Empezando por Don Pepe Artigas, (todos de pie). Sigue don Pepe Batlle, (mis respetos), que quizás lo único grave que le podríamos achacar fue la nefasta parentela que nos legó. Luego el Pepe Schiaffino, uno de los artífices de la gesta de Maracaná, hecha a pura fe, garra y tesón. Jugador que traspolado a nuestros días, no alcanzaría el PBI de toda Europa para pagarlo. Sin olvidarnos del Pepe Guerra, que junto a Braulio, ayudó a mantener viva la llamita de la esperanza con su canto, en la aciaga noche de la dictadura militar. Y tal como van las cosas parece que entraríamos en la era de otro Pepe. El inefable Pepe Mujica.
Los Pepes anteriores, cada uno figura señera en lo suyo. Artigas en su lucha liberadora, tronchada por las intrigas de la lumpenburguesía naciente del Río de la Plata y la traición de algunos de sus lugartenientes.
Batlle el precursor que con sus ideas de avanzada para la época y el lugar sentó las bases de lo que fue llamada luego “la Suiza de América” , y que sus seguidores, parentela incluida, convirtieron con el mismo ahínco en la república bananera de hoy, (mal que nos pese ), encima sin bananas propias.
Schiaffino y Guerra, cada uno en su ámbito propio, futbol y arte criollo, levantando en alto el estandarte y proclamando al mundo que somos pocos pero bien montados.
Nos queda el actual. ¿Podremos algún día escribir un panegírico similar de su obra dentro de la sociedad?. Personalmente pienso que no. Por sus actitudes y sus palabras. Porque su lema “como te digo una cosa te digo la otra”, termina siendo ni una cosa ni la otra. Porque en su pragmatismo, eufemismo que se usa para ocultar principios traicionados, prefiere mantener contenta a la lumpenburguesía vernácula, lacayo incondicional del imperio, que luchar en serio por la justicia social. Es necesario aclarar que el análisis no va dirigido a Mujica persona, a quien respeto a pesar de las disidencias, sino contra el Mujica político actor preponderante en la política actual del país. Y aunque suene a paradoja , deseo verlo como el futuro Presidente. Un poco por aquello del mal menor. De blancos y colorados podría decir con el filósofo A, Yupanqui “de esos oscuros caminos yo ya tengo la experencia”. Y otro poco con la esperanza de que el pueblo con otro gobierno de esta lavada y vaciada de contenido “izquierda”, comience a tomar conciencia de que está instalado de hecho un sistema de partido único, (el de la burguesía), donde cada “partido” no es más que un sublema que esa burguesía maneja a voluntad creando la falsa imagen de una democracia que no es más que otra forma de dictadura.

TEMAS PRACTICOS

Toda propuesta teórica debe estar sustentada en una práctica que permite elaborarla. Y a su vez, una vez elaborada debe ser confrontada con la práctica para ver si es correcta y produce los resultados que se buscan. Este es en suma un movimiento dialéctico que se puede expresar con la frase “toda teoría en la práctica, es otra”. Esto posibilita que no haya nada definitivo en cuanto a la praxis que lo convierta en una práctica consuetudinaria al principio efectiva, pero que con el correr del tiempo y el cambio de circunstancias se vuelve inoperante y termina siendo contraproducente a los fines que se persiguen.
En cuanto a la teoría, la movilidad que acompaña a la praxis hace que no resulte a la postre un dogma, al cual solo se le dice amén sin cuestionar nada, lo que la vuelve inútil y alejada de la realidad que se pretende trasformar.
De esto tenemos hartos ejemplos en Argentina. Los piquetes pidiendo lo que sea, son un ejemplo arquetípico. Medida innovadora, consiguió en su primer momento concentrar la atención del pueblo en determinados problemas sociales, políticos y económicos por los que la gran masa no osaba manifestarse por falta de una conducción consecuente que pensara en el interés general antes que en el rédito, mal llamado político, que le produciría a sus propios fines específicos. Ahora si hace calor, piquete; si hace frío, piquete; si llueve, piquete; si hay sequía piquete también. Hoy, la inmensa mayoría de la gente ve al piquete, y al piquetero, como una de las siete plagas de Egipto, fogoneado además convenientemente por los medios burgueses, que desviando el eje de la protesta, hacen hincapie en la molestia que causan al desarrollo de las actividades diarias de la población. Hasta hay piqueteros oficialistas que le disputan a los otros el espacio en las calles. Aunque su movilización cuesta un choripan y 50 pesos per capita y que al ser financiado por el gobierno con dineros públicos pagamos todos religiosamente, aún los que salen a reclamar justamente. Después de todos estos dislates, a nadie le interesa ya el problema por el cual salen a protestar los piqueteros lo que demuestra el aserto de que, por no adecuar el método a la circunstancia, terminan siendo funcionales al sistema que los oprime.
Si hasta las madres de plaza de mayo y las abuelas, que el conjunto de la población reivindicaba como las grandes luchadoras por algo tan grande como los derechos humanos, han desvirtuado esa noble lucha uniéndose al circo de la corrupción gubernamental y no son más que piezas de ese asqueroso andamiaje montado con tanta eficiencia por los Kirchner.
Podríamos dar otros ejemplos de cómo el método de lucha, considerado fuera del movimiento dialéctico pasa de efectivo a contraproducente por su mal uso derivado de un análisis imperfecto o la falta del mismo por quien lo implementa.
Lamentablemente el hombre es un animal de costumbres, y una vez que se hace de una es reacio a cambiarla.
Hace falta pues, ante cada circunstancia analizar cuidadosamente el método de lucha y llevar ese análisis actualizado para comparar efectos y cambiarlo de acuerdo a como se desarrollen los hechos.
Ahora bien, en el esquema de partidos políticos, sobretodo en los llamados de izquierda que son los que nos tocan más de cerca, rara vez se da en los hechos que los análisis tienen su origen en la base y suben a la dirigencia para su consideración. En la práctica el circuito es inverso. Hay una dirigencia que se supone la más capacitada para pensar y elaborar teoría que es la que “baja línea” y a la militancia solo le queda la tarea de implementar esos lineamientos. Se rompe de esa forma el circuito dialéctico de ida y vuelta y generalmente se va a la derrota en lo práctico.
Esta forma de proceder es más apropiada para la circunstancia de lucha armada. Ahí si que se hace imprescindible un comando único que trace estrategia y táctica y un cuerpo de combatientes que cumpla esas directivas a rajatabla con total disciplina. Pero eso es harina de otro costal. Y no tiene que ver con el momento en el que vivimos.

¿QUE HACER? 2ª PARTE

En el artículo anterior hemos tratado de dar una visión un poco teórica de la respuesta a esa pregunta.
Trataremos de llevarla ahora a cosas más tangibles, cosas que esperan una respuesta concreta.
Tomando en cuenta los últimos resultados electorales nos enfrentamos a dos grandes derrotas a saber: 1º).- la clase dominante se llevó más del 80% de los votos, y 2º).- volvió a rechazar, como hace 20 años que se castigara como corresponde de acuerdo a la ley a los asesinos de la dictadura militar.
En el primer caso, previsible desde mucho antes según mis cálculos, se llega a esa definición por falta de una propuesta seria y superadora de las que están en danza. Una propuesta realmente revolucionaria, y que además la realice alguien medianamente creíble.
Según mi análisis, se da la situación política de partido único, el de la burguesía, con diferentes sub-lemas que van desde la derecha reaccionaria y fascista a una ultra izquierda supuestamente revolucionaria. Y el pueblo no ha hecho más que lo que supone lógico. Al faltar esa propuesta revolucionaria seria optó por el mal menor. Habrá que esperar a la segunda vuelta para saber a quien de los dos postulantes considera ese mal menor. Sabe perfectamente que de haber alguna mejora en su vida diaria, siempre será insuficiente para satisfacer sus necesidades y lo inspira aquello de que si no hay pan, buenas son las tortas. Y seguirá esperando.
Esto en líneas generales. El tema es un poco más profundo y da para sacar más conclusiones, pero eso ya depende de cada uno, aunque sería provechoso comenzar a juntarse a debatir estos temas fuera de los ámbitos partidarios. Aunque para muchos sea una herejía y para otros signifique quedar al descampado despojado del abrigo que supone la disciplina partidaria lo que los obligaría al menos a pensar con sus cabezas. Se que esto es difícil, pero toda la historia conocida de la raza humana ha sido superar hasta lo que parecía imposible. Si hubiéramos hecho la fácil todavía andaríamos viviendo en las cavernas y en poco nos diferenciaríamos del resto de los animales material o intelectualmente.
En cuanto a la segunda derrota, ésta si que deja una herida abierta. Que quizás no cierre nunca. Intentamos saldar la deuda con los compañeros caídos hace 20 años. No se pudo. La mayoría del pueblo no lo quiso. Se volvió a la carga ahora en circunstancias que aparecían como diferentes. Esa mayoría volvió a decir que no. ¿Qué hacer entonces?. Ir en contra de esa mayoría es descabellado, ir a favor es pisotear la memoria de los caídos, burlarse de las vicisitudes de los presos y torturados que aún están entre nosotros. Y volvemos al tema de los métodos. ¿Dejar de luchar?. Ni por joda. Solo nos resta encontrar el método. El usado hasta ahora ha quedado demostrado que no sirvió. De una cosa hay que estar conciente. La burguesía no permitirá que todos los criminales sean llevados a juicio y menos que menos condenados. Sabe que en otro momento puede llegar a necesitar a esa lacra social y no va a sentar el precedente de que una vez usados, les haga un nudito y los tire. Como mucho ofrecerá en holocausto a algún integrante de esa lacra para descomprimir la situación, pero nada más allá. Por cada uno que caiga cien quedarán impunes. Basta con ver la situación que se vive en Argentina y Chile para darse cuenta de que este razonamiento no está muy alejado de la realidad. Y será así mientras tenga el control de la sociedad. Resulta obvio que ellos también tienen su “plan cóndor” pero al revés. Este está destinado a salvaguardar a los represores que actuaron para salvar y resguardar sus intereses de clase.
Por eso se hace evidente, y yo agregaría casi imprescindible, impulsar una discusión colectiva que nos provea de una línea de acción sobre este tema. Donde nadie baje línea, sino que todos, en absoluta libertad puedan dar sus pareceres que contribuyan a una síntesis que luego el conjunto lleve a la práctica con posibilidad de éxito.
Dejé a propósito para el final comentar lo que para algunos es la tercera derrota.
El fracaso del plebiscito que permitiría a quienes hemos elegido ( voluntariamente o no) el exilio participar de pleno derecho en la toma de decisiones que implica un proceso electoral.
Personalmente creo que quienes no convivimos con la realidad del país más que a través de las noticias que recibimos por distintos medios, si bien podría asistirnos un derecho jurídico, no tenemos el derecho moral de influir en decisiones que para bien o para mal, soportarán quienes sí viven el día a día en el país.
Quienes andamos desparramados por el mundo participamos de otras realidades sociales, económicas y políticas y a ellas nos debemos.
La nostalgia, el dolor del desarraigo, el amor a la tierra en que nacimos, la angustia que nos deja la separación de nuestros afectos, nos acompañará hasta la muerte dondequiera nos agarre y seguiremos siendo orientales por derecho natural.
Pero esto es pura emoción. Y emoción y razón muchas veces no van juntas, y hay circunstancias en que la razón debe ser privilegiada aunque se nos estruje el alma. Creo firme y sinceramente que este es uno de esos desgraciados casos.

¿QUE HACER? 1ª PARTE

Ya otro revolucionario de fuste se hizo esa pregunta y escribió un sesudo tratado que respondía a esa pregunta para el momento y el lugar en que fue hecha.
Viendo los resultados electorales nos toca a nosotros, quienes nos sentimos identificados con la revolución hacernos y tratar de contestarnos esa trascendental pregunta. Porque de la respuesta que nos demos dependerá el rumbo que tomen las cosas y marcará el avance o retroceso que se produzca en pos de los cambios reales y necesarios, en suma , del proceso revolucionario.
¿Seguiremos con las tácticas tradicionales que incluyen marchas, actos de protestas multitudinarios,(la más de las veces sin multitud).? ¿ O la fanática e irracional tarea de crear nuevos partidos revolucionarios, vanguardias de la clase obrera, reproduciendo hasta el infinito esa masturbación militante?
¿A alguien se le ocurre pensar si el pueblo en su conjunto está dispuesto a compartir estos métodos que ya han demostrado hasta el cansancio que amén de no servir para gran cosa, en la actualidad son funcionales a la clase dominante?
¿A alguien se le ocurrió arrimarse al pueblo con la boca cerrada y las orejas bien abiertas para saber que es lo que piensa y a que aspira ese pueblo que como militante idealiza? Si así lo hiciera aventando todos los prejuicios y desviaciones que nos han metido en la cabeza todos eso partidos “revolucionarios y de izquierda”, se daría cuenta de al menos dos cosas: una, que el pueblo es capaz de elegir si encuentra la conducción adecuada a sus intereses y dos, cuanta mierda teórica nos han hecho tragar esos partidos “revolucionarios, de izquierda y vanguardias indiscutidas de la clase obrera”.
Personalmente he pasado por esas experiencias y puedo dar fe de lo que digo y de lo que aprendí a pensar. Y he palpado esa predisposición del pueblo y de muchos integrantes de la clase obrera. Que si bien necesitan una dirección, no necesitan un Moisés que los conduzca como borregos a la tierra prometida. Porque son capaces de actuar en una perfecta relación dialéctica,(otra ciencia que desconocen, o si la conocen la desprecian los seudo revolucionarios), con esa dirección a la cual moldean y con la cual coparticipan.
Por eso creo firmemente que la respuesta a esa crucial pregunta es: despojarse de todos los prejuicios partidarios, y con ellos tirar al carajo distintivos, banderas, pancartas y todo lo que pueda identificarnos ante el pueblo como integrante de esas agrupaciones semi carnavalescas. No para mimetizarnos y dar falsas imágenes, sino convencidos totalmente de que es necesario estar realmente junto al pueblo sin la intención de catequizarlo. De ser pueblo con conciencia, pero pueblo al fin. Si el pueblo se percata de nuestra actitud sincera, y doy fe de que lo hace, adoptará con seguridad nuestra conciencia revolucionaria y se constituirá en una fuerza imparable. Cierto que todo ello constituye un proceso. Determinar a priori cuanto durará,(medido en años), es imposible. Pero cuanto más demoremos en iniciarlo, más se tardará en realizarse.
Se que sueña a sueño irrealizable, propio de un teórico medio trasnochado. Pero hago mías las palabras de otros revolucionarios. John Lennon escribió en su canción Imaginate “puedes decirme que soy un soñador, pero no soy el único”. Y estoy seguro que andan por ahí dispersos y sin acertar que hacer todavía, muchos “soñadores” .
Cuando pienso en que somos pocos pienso en lo que Cristo dijo a sus discípulos. Doce desarrapados que revolucionaron el mundo. Y les habló de que eran la sal de la tierra, que aunque poca daban sabor a todo; o que eran como la levadura, una pizca capaz de leudar toda una masa.
Y más acá la frase que escribió el Che a su madre a poco del desastroso desembarco en Cuba. “somos dieciocho boludos empeñados en hacer la revolución. Y la vamos a hacer, carajo” .
Cuando me da por pensar en lo poco que hago en pos de esa idea,(apenas sentarme a teclear con un par de dedos hábiles que rescato de una enfermedad que me tiene anclado a una silla), recurro a la frase de la gran mujer que fue la Madre Teresa: Quizás lo que hacemos sea una gota en el océano, pero el océano no será el mismo sin esta gota”

ACERCA DE LA INSEGURIDAD

Elegí el tema no porque crea que es el más importante ni el más acuciante que nos aqueja, antes bien, dada su difusión por los medios y el hecho de que para nosotros llega a significar un hecho de supervivencia muchas veces, aparece como el más significativo, aunque enmascara perfectamente a los otros.
Además porque pienso explicar la situación global del desquiciamiento de la sociedad a través de un método racional y al que no he visto usar hasta ahora, ni siquiera por quienes debieran tenerlo presente. El mentado método es el materialismo dialéctico y su directa consecuencia de aplicarlo al desarrollo de la Historia del género humano, lo cual ha dado origen al materialismo histórico.
Por suerte, o por desgracia, no he sido catequizado en esta materia, y todo lo que sé y conozco lo elaboré con mi cabeza. Va de suyo que hubiera sido imposible sin la ayuda y la guía de los clásicos. Politzer, Marx, Engels, Lenín, Trotsky, solo por citar los más conocidos. A no creerse que soy de una inteligencia superior a la normal. Apenas puedo jactarme de haber tenido maestros que me enseñaron a usar de motu propio la sesera, aún descontando que eso produciría seguramente alguna falla y terminara pensando y diciendo algún macanazo.
Hecha la advertencia, trataré de explicar lo más claro que me sea posible, el tema en cuestión.
Todas las sociedades humanas por lo menos las conocidas, tienen un esquema de funcionamiento casi idéntico. Están basadas en el proceso económico que usan los hombres para apropiarse de los medios que le ofrece la naturaleza para su desarrollo como raza. La manera de conseguir esa apropiación es, por supuesto, a través del trabajo que el hombre consume para lograr ese fin. Este esquema puede ser válido hasta para los animales, en tanto que asegura de algún modo su conservación como especie. A esto se le denomina, básicamente la infraestructura, el basamento de toda sociedad conocida al menos. Como puede verse es puramente económica. Es solamente conseguir un beneficio a través de la aplicación de un trabajo.
Pero sucede que, la raza humana ha logrado desarrollar en un grado superior, una víscera fundamental: el cerebro. Allí es donde se producen las ideas, se almacenan conocimientos adquiridos por otros seres humanos, lo que les permite tener una experiencia, que a su vez usa para que , la idea básica de apropiarse de la naturaleza y dominarla en su beneficio, sea más fácil y productiva mediante el desarrollo de nuevas tecnologías y la añadidura de conocimientos que a su vez determinarán nuevas tecnologías en lo que se conoce como relación dialéctica; es decir una conduce necesariamente a la otra y de esa forma constituyen un proceso. Ahora bien, a la par que se conciben ideas para mejorar la producción, el hombre comienza a pensar también para que y para quien produce. Eso comienza a generar ideas más abstractas por lo que llamamos a esta parte la superestructura ideológica, que viene a explicar el porque del uso de la infraestructura económica a los integrantes de la sociedad toda. Todo esto es dicho en una forma muy, muy esquemática, como para dar una somera idea de cómo entendemos que funcionan las cosas en nuestra sociedad. Quien quisiera profundizar en el tema tiene infinidad de lugares y autores a quienes recurrir, obviamente más autorizados que quien escribe estos humildes párrafos.
Ahora bien, todas las modalidades de sociedad basadas en este esquema, (los estudios de Marx han demostrados que son las sociedades conocidas hasta el momento), tienen un desarrollo y un destino común. Nacen con el propósito ya mencionado de adueñarse de los beneficios de la naturaleza, desarrollan un modo productivo de hacerlo, en el cual empeñan los mejores medios de producción de que disponen de acuerdo a su tecnología y conocimientos, (la infraestructura económica), y construyen una modalidad de pensar de donde sacan ideas para mejorar la forma de producir y a la vez desarrollan ideas que den justificación a como, para que o para quien lo están haciendo, (la superestructura ideológica). Estos dos elementos están indisolublemente y dialécticamente unidos; no pueden existir uno sin el otro influenciándose continuamente. A partir de ahí crecen, se desarrollan y mueren para abrir paso a una nueva sociedad que mejore la condición de la especie.
No voy a meterme aquí a explicar como se ha desarrollado la historia hasta nuestros días. Es largo, tedioso y excede largamente la finalidad de estas líneas y puede alejarnos de las conclusiones a las cuales pretendo arribar con este enfoque.
En nuestros días estamos viviendo en una sociedad a la que hemos llamado capitalista, pues toda la infraestructura económica está dedicada a la producción de capital y más que nada a su acrecentamiento y reproducción. Sucintamente podemos decir que es una sociedad injusta pues al estar dividida en clases sociales agrupadas según la propiedad de los medios de producción, sólo una pequeñísima parte de ella, que ha logrado hacerse con esa propiedad, explota el trabajo de la inmensa mayoría en su provecho; llegando a la depredación de esa naturaleza que, originalmente debía dominar para sustento de toda la sociedad. Y la única fórmula que respeta a rajatabla es la de costo-beneficio.
Cuenta para ello cono una superestructura ideológica muy desarrollada y cada vez más sofisticada, (medios de comunicación, sistemas de educación, religiones, etc.) que logra que las grandes mayorías todavía no hayan logrado tener conciencia clara de los peligros que enfrentamos y enfrentaremos en lo sucesivo hasta que esta sociedad se destruya, (por si misma o porque la raza humana en su conjunto haya adquirido algún nivel de conciencia que le permita ver esos peligros), y haga nacer una sociedad más justa.
De esas dos posibilidades depende cuan larga será la agonía de toda la especie. Es imposible calcular en término de años cuanto durará esa agonía. Lo que es seguro es que será mucho más corta si la humanidad, habida cuenta del nivel de conciencia que adquiera, la destruye antes de que su fin sea el natural.
Y aquí vamos, por fin, al tema del título de la nota. La idea es que, al estar desquiciada y corrompida la base económica de la sociedad, (los últimos acontecimientos lo demuestran casi sin discusión), la superestructura ideológica, que sigue dialécticamente todos sus procesos, también se corrompa en el mismo grado. Y se pongan de manifiesto cosas, que en tiempos más prósperos no se notaban tanto. O no existían. Ahora todo, prácticamente todo nace o tiene que ver en actos de corrupción. Del mismo modo en que ya no hay margen para desarrollar la economía si no es fraudulentamente, es imposible mantener siquiera una fachada moral, antes posible. Y entonces vemos como los políticos corruptos, (todos lo son hasta que demuestren lo contrario), usando la superestructura ideológica, en este caso los partidos políticos, (todos ellos), se hacen del mando y por ejemplo emiten bonos de deuda que no valen ni la tinta con que fueron impresos y retiran dinero contante y sonante(, del poco que anda por ahí todavía fruto del trabajo del pueblo). O directamente se afanan la guita al mejor estilo ru-fu-fu. Y si alguna vez esto llega a oídos de la ¿Justicia?, esta se las ingenia, o porque va algo en la mordida o porque saca algún tipo de prebenda a cambio, para ignorar o sobreseer al delincuente disfrazado de político. Tudu bon, tudu legal.
Mientras en la otra punta de la escala social, los delincuentes creados por el sistema económico, (jóvenes sobretodo), a quienes se les niega sistemáticamente educación, salud, trabajo, afectos que lo contengan, perdidas ya todas las fronteras que tuvimos en otros tiempos, te matan por el escaso tesoro de un par de zapatillas y un celular.
Intrínsicamente, el delito es el mismo. Son apenas dos versiones diferentes. Y yo calificaría al primero de más peligroso. Afecta a todo un pueblo. El segundo es personalizado. Afecta a personas con nombre y apellido. Pero que tiene mucha más prensa, que moviliza mucho más a la gente que es bombardeada diariamente y por largas horas con el tema por los medios. Al otro te lo disfrazan con terminología académica y si no entendés como funciona el sistema, ni siquiera lo mirás.
Sobre el delito de los políticos y funcionarios se habla poco, y si se llega a hablar, te lo envuelven de manera que no entiendas ni jota.
Sobre el otro se gastan ríos de tinta y horas de TV. (hay un canal que de tanto en tanto trasmite el cortejo fúnebre incluído como si fuera una carrera de F1), tratando de exacerbar al público, naturalmente dolido para provocar el tipo de respuesta que ellos,(los que mandan y hacen posible esa forma de vivir y delinquir), quieren. Y ahí se anotan como gusanos en una bichera todo tipo de imbécil. Pidiendo justicia,(que nunca llegará), los mas quedados; manos duras, manos más duras, penas de muerte directa los más exacerbados. Y luego llegan los más intelectuales con sus diagnósticos de escritorio. Sociólogos, expertos en temas de seguridad, sicólogos de pacotilla, psiquiatras más locos e imbéciles que sus pacientes. Etc. etc., etc.
Y todos, absolutamente todos, intelectuales o no, siguiendo la consigna del sistema. Meen todo lo que quieran al árbol, pero no permitan que la gilada se de cuenta de que atrás hay un bosque. Porque ahí está la raíz de todos los problemas que nos aquejan, no sólo el de la inseguridad, apenas uno entre tantos. Porque ese bosque es el sistema mismo que nos alimenta a todos los corruptos y debe durar lo más posible. Y es ahí donde debemos llegar y limpiar de toda rama podrida.
¿Utopía?. No. Las utopías son imposibles. ¿Esperanza?. Mucha. Sin ella casi nada es posible.
¿Fe?. Seguro. La biblia dice más o menos que la fé es la confirmación de que hay cosas que si bien no vemos, ahí están. Ahí está pues, seguro el día que entremos al bosque y podamos ver todo lo podrido y corrupto que ha acumulado la historia y renovemos la esperanza en un mundo mejor para nuestra descendencia.

HUMOR NEGRO

Cuenta un chiste que cierta vez, una empresa dedicada a la fábrica de aviones, construyó uno que revolucionaría todo lo hecho hasta entonces.
Con capacidad para 3000 pasajeros, constaba de cancha de futbol, dos canchas de tenis, dos piletas olímpicas climatizadas, 3 confiterías bailables, cuatro restaurantes, canchas de minigolf, solarium, tres gimnasios, dormitorios y tres salas de estar con juegos, Internet, y un casino completo.
Para su vuelo de bautismo fueron invitadas las más altas autoridades del país y representantes de todas las fuerzas vivas. Banqueros, empresarios, dirigentes políticos, sindicales, traficantes, etc.
Una vez ubicado tan significativo pasaje, se oyó la voz del Comandante de la aeronave, que a la letanía habitual que detallaba un saludo y las condiciones en que se efectuaría el vuelo, cerró su discurso con la frase “favor de ajustarse los cinturones porque todavía no sabemos como carajo vamos a hacer para hacer volar este aparato”.
No sé porque extraña asociación de ideas, cada vez que nuestra primera magistrada, (quien ha dedicado su vida al servicio de la Nación, nada que ver el multimedios Clarín por supuesto, y no ha tenido tiempo de construirse ni un desgraciado hotel cinco estrellas en su lugar en el mundo, el Calafate, ni de comprarse una cochina cartera en La Salada en haras de su servicio público), hace un anuncio rimbombante recuerdo ese chiste.
Así han desfilado la venta de autos cero kilómetro, la de electrodomésticos, la de bicicletas, la creación de 100.000 puestos de trabajo por la creación de cooperativas, y ahora se nos viene encima la asignación “universal” a la niñez, y la reforma política; todos hechos por cadena nacional, que ya parece la cadena del baño.(una vez que termina el anuncio, se tira y todo se va por el caño), rodeada siempre por lo más granado de la corrupción de este país que la hace claque por unas cuantas prebendas.
Debe ser por eso que, ocupada a tiempo completo pergeñando este tipo de anuncios no le quede ni un minuto para enterarse de que hay 20.000.000 de pobres, varios millones de indigentes, que la desnutrición,(sobretodo la infantil está haciendo estragos que durarán varias generaciones aun si ahora se pone a ponerle coto), está ya al nivel de pandemia mucho más cruel que las que anuncian los medios y que de todos modos reciben poca atención del Estado.
Hay momentos que me la imagino tomando unos mates con el presidente de facto que es quien seguro diseña este plan de “gobierno” , matándose de risa al ver que un pueblo entre masoquista y descerebrado, acepta toda esta agresión y manoseo de su dignidad sin vertebrar siquiera una protesta que tenga visos de seriedad.