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lunes, 25 de octubre de 2010

Elsa, la militante que aprendió a leer ayudando a los más pobres

Nació en Uruguay hace 56 años y vive en un barrio humilde de Berazategui. Es mamá de siete hijos.

Una casa precaria en un barrio pobre de Berazategui; una mujer sin trabajo, siete hijos y un marido que pega un portazo, el último: ya nunca más se iba saber de su paradero. Afuera, una crisis económica impiadosa en un país camino al cataclismo. Eran los finales de 2001. El calor agobiaba en el comedor “Caritas Felices”, cuando Cristina Giménez abrió la puerta y oyó la voz de una mujer desesperada: Quiero un plato de comida para mis hijos. Dígame en qué puedo ayudar. Hago lo que sea.


Cristina cuenta la historia a CLARÍN en la puerta del hospital Argerich, donde aquella mujer desesperada, Elsa Rodríguez, se encuentra en coma farmacológico inducido con respiración mecánica luego del balazo que recibió el miércoles en la cabeza. Los médicos dicen que su estado es muy riesgoso.

“Va a salir”, dice. Busca convencer: “La vida la golpeó mucho y nunca se cayó. Por eso te digo que va a salir”.

Elsa es uruguaya y cuando se radicó en Argentina era prácticamente analfabeta. No es una militante histórica del Partido Obrero. Más bien, se trata de un caso atípico. Comenzó a sumarse a las marchas del Polo Obrero, el brazo piquetero del partido, en el peor momento de la crisis, a los 47 años. Los pasos en la agrupación los dio lentos pero seguros. Actualmente es la responsable distrital del Polo en 25 manzanas de Berazategui.

“Estamos hablando de una luchadora en el sentido cabal de la palabra. Siempre buscó superarse”, dice Néstor, uno de sus compañeros. Elsita, como la llama, se siente orgullosa de haber aprendido a leer en uno de los talleres organizados por el partido.

La mujer, a la par de su tarea como militante y de colaborar en el mismo comedor que le dio la bienvenida nueve años atrás, trabaja como empleada doméstica en Capital Federal, tres veces por semana. Cobra 10 pesos la hora.

Sus hijos no se apartaron del Argerich, aunque han evitado el contacto con los periodistas. “Mamá es el sostén de todos nosotros”, les dijo uno de ellos a los referentes nacionales del partido. Si bien tienen motivos para estar exaltados, ayer se la agarraron con el médico que leía el parte para los noticieros de TV. Una de las chicas lo insultó y le recriminó que hiciera público el estado de su madre. “¿Quién te autorizó?”, dijo y corrió para que no la vieran llorar en cámara.

Elsa también tiene un carácter fuerte. Si algo no la caracteriza es la timidez. “Si ve una injusticia la denuncia. Es capaz de pelearse a los gritos si no le gusta algo en el manejo de los grupos”, cuentan cerca suyo. El día anterior a la protesta en la estación de trenes, uno de sus compañeros le sugirió que no fuera porque tenía que ir a visitar una cooperativa. Se opuso: “Yo me voy al corte a defender los derechos de los trabajadores. Ustedes hagan lo que quieran”.

Los tiempos libres los aprovecha para pasarlos al aire libre. Pocas cosas la ponen más feliz que ir a la plaza con Estefanía, su hija más chica, de 16 años. A la noche no se pierde el programa de Tinelli. Su favorito en el baile es La Mole Moli.

Elsa no conoce de lujos ni visita los shopping centers. Condena enérgicamente el capitalismo. Sus amigos la definen como “una mujer sencilla”. Anda siempre en zapatillas, con pantalones sueltos y a cara lavada. Dicen que nunca la vieron con zapatos de taco.

Tomado de Argenpress.info

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