REFLEXION

PUEDEN ACUSARME DE HABER FRACASADO; PERO NUNCA DE NO HABERLO INTENTADO

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jueves, 7 de octubre de 2010

HASTA SIEMPRE COMANDANTE



Creo que a estas alturas seguir escribiendo panegíricos, discursos de homenaje resulta ocioso y El Che debe estar pateando alguna nube con bronca al ver que todo no pasa o se queda en el discurso florido, en la morbosa competencia en que hemos entrado para ver quien escribe cosas más lindas sobre su vida o su epopeya guerrillera. Y pocos, muy pocos para mi gusto, tratan de hurgar y desarrollar su pensamiento. Tal como les ha sucedido a otros lideres populares, sus propios, (que se dicen, se piensan o se sueñan), seguidores lo vamos convirtiendo sin darnos cuentas a veces en un icono, en un articulo de fe, en un dogma; matando así su verdadero sentido, el verdadero sentido de su lucha y de su muerte.
Leí una vez una anécdota acerca de cómo era él. Más o menos era como sigue. Eran los primeros tiempos de la revolución. Se estaban dando los primeros pasos y la tarea ocupaba prácticamente todo el día. En cierto momento, hicieron una pausa en ese ajetreo y un grupo, entre los que estaba el Che, se sentaron en un boliche a tomar algo para distenderse un poco. Cada uno pidió una copa de bebida, y cuando le llegó el turno al Che, pidió…un vaso de leche. Se miraron todos azorados e inmediatamente cambiaron sus pedidos por un vaso de leche. En ese momento el Che los mira y socarronamente les dice: boludos obsecuentes, pedí un vaso de leche porque la úlcera que tengo en el estómago me está matando.
Hay momentos en que nos parecemos a quienes cambiaron su pedido esa tarde. Nos ocupamos mucho más de lo que dijo o hizo y dejamos de lado lo que nos dejó planteado como tarea. Lo que él en persona no logró concretar porque se cruzó antes con la muerte. Creo que el mejor homenaje que pudiéramos hacerle al Che, como a Artigas, Zapata, Sandino, Sendic y tantos otros es tratar de llevar a la práctica sus pensamientos. Y en tanto ese hacer nos de un tiempito recordarlos con todo el respeto y cariño que se merecen.

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